Las salsas: ¿Podrían llegar a ser un aderezo saludable?

Cuando se habla de “alimentación saludable” o “comida saludable”, probablemente y aunque estos paradigmas han cambiado un poco, las personas tienden a pensar que se trata de comidas simples, insípidas, sin sabor o poco apetitosas. Lo anterior contrasta negativamente con la idea de llevar este estilo de vida por toda la vida. Pero cada vez hacemos más esfuerzos por enviar un mensaje diferente con respecto a la comida saludable y a los métodos de preparación que se implementan para que los atributos en salud se mantengan. Una de las premisas es entonces, cómo obtener un sabor delicioso si por lo general este atributo se relaciona con comidas densamente calóricas (altas en calorías), o altas en grasas saturadas o trans (grasas poco saludables), altas en azúcares o todas las anteriores.

Las salsas por ejemplo, han sido un aderezo que hemos estigmatizado la mayoría de las veces como alto en calorías, o que no podrían ser parte de una alimentación o preparaciones de comidas saludables. Pues esto ha cambiado. Tanto desde la cocina en casa como en la misma industria de alimentos, las personas sienten la necesidad de ajustar sus preparaciones a que tengan atributos en salud pero sin perder el sabor. Así que hoy vemos recetas saludables con diferentes recetas caseras de salsas, dips o aderezos como un guacamole casero, rico en grasas mono insaturadas, que son buenas para el corazón, o salsas a base de yogures bajos en grasa y sin azúcar, que además de aportar sabor y consistencia también aportan proteínas y calcio. O se hacen salsas también a base de vegetales como el tomate, zanahoria, zuchini, cebolla y hierbas como el orégano, tomillo, cilantro, perejil, albahaca, hierbabuena, etc…todas aportando un mejor sabor y consistencia a las comidas, sin aumentar significativamente la densidad calórica de los alimentos.

Y desde la industria hoy también encontramos propuestas novedosas que van de la mano con las necesidades del consumidor, que quiere algo práctico, saludable pero también delicioso. Hoy encontramos salsas tradicionales como las mostazas, mayonesas, de tomate y de frutas, que han modificado su perfil nutricional, aportando cada vez más nutrientes positivos como las grasas mono y poli insaturadas y menos grasas saturadas, así como también han disminuido el contenido de sodio y azúcares. Y lo más importante es que ya vemos estas salsas que a pesar de ser industrializadas, nos ofrecen el valor agregado de estar libres de conservantes, saborizantes y colorantes artificiales. Así podemos también llevarnos la practicidad e tener una salsa lista, para aportar más sabor a las carnes, ensaladas, papas, pastas y un sinfín de preparaciones, pero conservando lo natural de los ingredientes y el balance de los nutrientes para sentirnos seguros de que al consumirlas, siempre con moderación, no estamos aumentando nuestro consumo de calorías y por ende el riesgo de sobrepeso y complicaciones del mismo.
Así, siempre será rico y divertido alimentarse de manera saludable.

Lina Valencia A
Nutricionista Dietista, MSc.
Nutrición en Movimiento