Pérdida de masa muscular en los adultos: ¿Por qué se da? ¿Cómo evitarlo y tratarlo?

El envejecimiento en los seres humanos provoca grandes cambios uno de ellos es la disminución de la fuerza causada por la pérdida de la masa muscular, esta pérdida se da por diversas causas como: alteraciones metabólicas, inactividad por reposo en cama o sedentarismo multifactorial, disfunción a nivel celular, factores endocrinos, poli medicación, entre otras y una de las principales causas es la anorexia o baja ingesta de alimentos principalmente de proteína.

La inactividad física es otro factor de riesgo para que los adultos mayores presenten enfermedades cardiovasculares, hipertensión, obesidad, osteoporosis, diabetes mellitus y alteraciones de salud mental y se da principalmente por dificultad en la ejecución de movimientos o simplemente por depresión o soledad.

Entonces,  si una persona no se alimenta bien, no ejercita sus músculos y además tiene pérdida de células que originan nueva masa muscular tendrá más posibilidades de perder masa muscular.

La anorexia o baja ingesta de alimentos se da por alteraciones en el gusto y olfato debido al descenso en el número y función de papilas gustativas y disminución en la producción de saliva, en el estómago e intestino hay disminución de la secreción de ácido y enzimas, en boca hay pérdida de piezas dentarias o incluso mala higiene o falta de acceso económico para reemplazar piezas dentales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) desde los años 90 utiliza el término “Envejecimiento Activo”, de esta manera se amplía la esperanza y calidad de vida saludable para todas las personas a medida que envejecen, incluyendo aquellas personas frágiles, con discapacidad o que necesitan asistencia.

Por ello es importante que los adultos practiquen actividad física regular orientada preferiblemente por profesionales de la salud como fisioterapeutas para planear las rutinas según su funcionalidad, ya que se ha evidenciado que el ejercicio es eficaz en el incremento de la densidad mineral ósea, disminuye el riesgo de caídas al mejorar la coordinación, mejora la función cognitiva, reduce el riesgo de padecer demencia y ayuda a preservar la masa muscular.

 

Y el segundo factor más importante es dar una dieta completa, suficiente y balanceada sin hacer restricciones innecesarias, brindar alimentos de todos los grupos: frutas, verduras, proteína de origen animal y vegetal (es necesario dividir la totalidad de la proteína en las 3 comidas principales dando 25 a 30 gramos en cada comida), carbohidratos y grasas saludables.  El uso de suplemententos nutricionales en la mayoría de adultos ha demostrado que previene la pérdida de proteína, contribuyen en la cicatrización y recuperación nutricional pero debe ser formulado por el nutricionista.

 

Y uno de los factores más importantes es tener red de apoyo es decir que su familia acompañe y verifique: el consume de agua (4 a 6 vasos durante el día), consumo del tratamiento medicamentoso, horarios de alimentación (por lo menos 5 comidas al día) y si hay dificultad en la deglución de los alimentos (evaluado por un fonoaudiólogo para ver si se debe cambiar la consistencia de los alimentos).

Todos los factores anteriormente expuestos influyen en el estado nutricional y de salud de los adultos, y por ende si hay alguna alteración se puede prevenir y tartar a tiempo por profesionales de la salud, por lo tanto si es posible tener una vejez feliz, saludable y con calidad de vida.

 

Yansabeth Granados

Nutricionsita Dietista

Nutrición en Movimiento

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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  4. Proceso de envejecimiento, ejercicio y fisioterapia. MSc. Nancy Stella Landinez Parra,IDra. Katherine Contreras Valencia,I Dr. Ángel Castro VillamilII.  Facultad Medicina, Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, Colombia. Universidad del Rosario. Bogotá, Colombia.